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Mayordomía
Creemos y sostenemos el concepto de mayordomía total:
1) Que Dios es creador, dueño y dador, de todo.
Isaías 42:5. Hageo 2:8. Santiago 1:17.
2) Que el cristiano es siervo y mayordomo de Dios, responsable de administrar todos los bienes de la creación que él le ha confiado.
Génesis 1:28-31.
3) Que la práctica de diezmar y ofrendar es fruto de la vida cristiana saludable.
Génesis 14:20; 28:22. Malaquías 3:10.
4) Que el cristiano es mayordomo de su propia vida y de los talentos y dones que Dios a través de su Espíritu Santo le ha dado.
I Corintios 6.12-20; 7:7; 12:4. Efesios 2:8. I Pedro 4:10.
Liberación Espiritual
Creemos que nuestra conversión implica la renuncia de todos aquellos aspectos que en el pasado nos mantuvieron atados. La liberación espiritual consiste en un proceso por el cual revisamos, analizamos e identificamos ataduras del pasado (practicas ocultas, compromisos con espíritus, hechizos y conjuros de generaciones pasadas) y las sometemos a la cruz de Cristo en un proceso de liberación puntual y efectiva. Todo proceso de liberación debe realizarse por personas autorizadas espiritualmente y con experiencia en el ramo.
Sanidad Interior
Creemos que parte de nuestro perfeccionamiento cristiano puede ser auxiliado por la práctica de la sanidad interior. Entendemos por sanidad interior el proceso por el cual identificamos, analizamos y buscamos la limpieza de experiencias pasadas que nos han causado dolor (resentimientos desde la niñez, afrentas no perdonadas, abusos, violaciones etc.) y que por no haber sido confrontadas y tratadas, estorban nuestro crecimiento en el conocimiento de Dios.
Autoridades
Creemos que las autoridades son establecidas por Dios con el propósito de velar por la seguridad, el orden, el bienestar y la justicia de todos los hombres, por lo cual es deber de la iglesia obedecer, respetar y sujetarse a ellas, siempre y cuando éstas no contravengan los principios del reino de Dios.
No obstante, que debemos obedecer a las autoridades civiles y militares, es nuestra obligación mantener una conciencia crítica hacia su actuación y fidelidad a la Palabra de Dios en el desempeño de nuestro papel profético.
Daniel 3:12-25; 6.6-12. Mateo 22:21. Hechos 4:19. Romanos 13:1-8. Tito 3:1. I Pedro 3:22.
Matrimonio
Creemos que el matrimonio es un pacto entre un hombre y una mujer, delante de Dios, establecido por Él desde la fundación del mundo. La pareja matrimonial deja a su padre y a su madre, y se unen el uno al otro de manera permanente para formar una sola carne.
Génesis 1:26-28; 2:18-24. Proverbios 5:15-19; 18:22. Malaquías 2:14-15. Mateo 19:3-6. Marcos 10:6-9. Gálatas 3:15. I Tesalonicenses 4:3-5. Hebreos 13:4.
El matrimonio es de carácter indisoluble, público, legal, físico y espiritual. En la práctica, el hombre y la mujer deben entregarse el uno al otro de manera sacrificial así como Cristo lo hizo por la Iglesia. El matrimonio es la base de la sociedad y lleva implícita la responsabilidad de criar a sus hijos.
Reconocemos el matrimonio civil, siempre que no contravenga las normas del evangelio.
Soltería
Es en el ámbito del matrimonio que el hombre y la mujer reciben compañerismo, satisfacción y realización personal plena. Por la revelación bíblica reconocemos también que existen hombres y mujeres quienes ya sea porque han recibido el don de continencia o lo deciden voluntariamente, dedican total e integralmente sus vidas al Señor. Allí encuentran su plena realización personal. Toda otra opción para encontrar realización personal en el ámbito sexual es incorrecta y recibe la total desaprobación de Dios.
Lucas 2:36. I Corintios 7:7-9. Hechos 9:36.
Divorcio
Es el rompimiento del pacto matrimonial. Es una disolución que destruye a la persona, la familia y la sociedad. Además es aborrecido por Dios. Por lo cual, en principio, estamos en contra del divorcio.
Proverbios 2:17-19. Mateo 19:7-9. I Corintios 6:9-10. Gálatas 3:15. Colosenses 3:5. Hebreos 13:4.
Los creyentes que se han casado en el evangelio y que se separan o se divorcian deben buscar la reconciliación bajo la debida asesoría pastoral. Si no se logran reconciliar, definitivamente no se pueden volver a casar sin incurrir en adulterio.
Considerando que vivimos en una sociedad caída y herida por el pecado, la persona que se entrega a Cristo en condiciones de separación, divorcio o recasamiento será recibido tal y como está porque “si alguno está en Cristo nueva criatura es.”
Homosexualismo
Se define el homosexualismo como la unión entre dos personas del mismo sexo. El homosexualismo es una desviación sexual, que no es normal bajo el punto de vista bíblico.
La sociedad actual acepta, valida y promueve las uniones homosexuales. La Biblia, de manera muy contundente, condena el homosexualismo considerándolo una abominación.
Génesis 13:13; 19:1-29. Levítico 18:22; 10:23. I Reyes 14:24. Romanos 1:24-27. I Corintios 6:9.
La Iglesia se opone a la legislación que hace de la conducta homosexual un estilo de vida legítimo.
La IESH reconoce el derecho del Estado a legislar sobre el homosexualismo, pero al mismo tiempo la iglesia tiene igual derecho de no reconocer la validación de la conducta homosexual como un estilo de vida válido por sus principios bíblicos y ética cristiana.
Aborto
Entendemos que la vida humana comienza desde el momento de la concepción. Según la Biblia, todo acto que atente contra la vida humana es pecado. En consecuencia toda clase de aborto intencional es contra la voluntad de Dios.
Cuando hay dudas sobre como proseguir cuando se presenta la opción de aborto por razones terapéuticas, la decisión se dejará con la pareja o la persona implicada bajo orientación pastoral.
Uso de Medios Anticonceptivos
La IESH no condena el uso de métodos anticonceptivos como medios para planificar la familia. No obstante, recomienda que los métodos que se usen sean los “no abortivos” y los que no atenten contra la salud de la persona implicada. En todo caso debe aplicarse el criterio de una limpia conciencia. “Si nuestro corazón no nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios”.
Eutanasia
Creemos que solo Dios tiene derecho sobre la vida humana. Ningún estado de la persona justifica terminar con su vida.
En casos de extrema angustia e incertidumbre acerca de un ser querido en estado de enfermedad terminal, las decisiones deben tomarse en base a la oración y el consejo pastoral colegiado.
escrito por any lorena irias guifarro, septiembre 20, 2011






























