Iglesia Evangélica de Santidad en Honduras

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No hay excusas cuando somos llamados a Servir

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“Pero él dijo: Te ruego, Señor, envía ahora el mensaje por medio de quien tú quieras.” Éxodo 4:13

Había sido fugitivo por 40 años, pastoreaba un rebaño que no le pertenecía y al que tenía que dirigir por un desierto árido y bajo un calor sofocante; ahí no habían aguas de reposo ni delicados pastos de fácil acceso.

En uno de estos viajes para buscar pastos y agua, subió a Horeb, al monte de Dios ¿Qué buscaba ahí? – si buscaba a Dios sin duda alguna lo encontró, pero, ¿Para qué le buscaba? – y al ver la “gran visión” no huyó, quería entender el milagro.

Cuando nos acercamos a Dios, Él entra en contacto con nosotros, cautivando nuestra atención y llamándonos por nuestro nombre, pues Él nos conoce.  Pero este acercamiento también requiere de nuestra parte que respetemos su Santidad y que le honremos, que entremos ante su presencia con reverencia.

Cuando Dios lo llamó la respuesta inmediata de Moisés fue: “Aquí estoy”, pero al acercarse y estar en su presencia su santidad le abrumó de tal forma que no quiso verle; no obstante Dios tenía un LLAMADO para su vida, el Señor conocía las aflicciones, opresiones y angustias de su pueblo y quería comisionar a Moisés para liberarlos de la esclavitud social y espiritual y llevarlo a la Tierra prometida la cual era buena, ancha y en donde fluía leche y miel.  Moisés fue “ENVIADO”, pero antes tuvo que “IR” al Señor.

Sin embargo, Moisés no salto de alegría con el llamado que Dios le hizo para servirle ni lo vio como una bendición; él trató de escabullirse, de pasarle a otro esa responsabilidad, de buscar excusas justificables para no obedecer el llamado.

 

 

¿Quién soy yo?

Moisés sacó a luz su complejo de Inferioridad, a pesar de haber recibido la mejor educación egipcia, de ser un potencial Faraón y de haber sido formado como líder mostró inseguridad para cumplir el llamado que Dios le hizo. Ante esta excusa el Señor le respondió: “Yo estaré contigo”, estas son palabras que llenan de seguridad a cualquiera que sienta miedo de atender el llamado.

 

¿Conoces al que te envió?, con esta excusa Moisés preveía que algunos pondrían en duda su relación con Dios, pero recordemos, el Señor se manifiesta a aquellos que hemos sido llamados a servir, además como él ha prometido estar con nosotros, al servir sin duda reflejaremos su influencia en lo que hagamos.

¡No me creerán, ni oirán mi voz!, se ha encontrado con alguien que duda que Dios le ha llamado para servir, no se preocupe, a Moisés y a otros personajes de la Biblia les pasó lo mismo.  Pero Dios respalda nuestro ministerio usando lo que “tenemos en nuestras manos” – ¿recuerda la vara de Moisés y como Dios la convirtió en serpiente? – pues el Señor usa los “dones, talentos, habilidades y recursos” que ha puesto en nuestras manos: ¡siempre tendremos más de un recurso para obedecer al llamado de Dios!

¡Nunca he sido hombre de fácil palabra!, de nuevo Moisés vuelve a excusarse en sus debilidades personales; en cuántas ocasiones hemos recurrido o nos hemos escudado en nuestras limitaciones para no servir al Señor; pero sabe, Dios nos conoce pues Él nos formó, así que eso no es excusa, si Él nos llama es porque sabe que podemos cumplir ese llamado a servir.

Pero aquí no termina la historia, cuando Moisés vio que ninguna excusa funcionaba le dijo directamente al Señor que “enviará a otro”; esto enojó a Dios, pero aun en su enojo Él persistió en usarlo –esto es gracia infinita-; le proveyó de recursos y lo junto con Aarón, para que formara equipo y complementarse mutuamente con sus fortalezas y superar así sus debilidades y de esta forma cumplir con su llamado. Es bueno saber que hay tareas a las que el Señor nos ha llamado cuya única forma de cumplirlas es por medio del trabajo en equipo.

Usted ha sido llamado para servir, no es tiempo de poner excusas, además ante el Señor estas no tienen valor ni consistencia.

Haga un recuento de los recursos que Dios le ha dado y puesto a su disposición para cumplir con su llamado y comience ahora, o continúe haciéndolo de tal forma que a través de su vida, Dios siga “Liberando vidas”.

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