Cuando empecé mi práctica clínica como terapeuta matrimonial, en el año 1987 , encontré ,con alguna frecuencia, que las esposas que reclamaban a sus esposos por infidelidad, decían estar listas a perdonar, a pesar que sus esposos no se lo habían pedido aun. Recuerdo una señora, joven, profesional, que al hablar en una sesión a solas, me dijo:” Dr. yo no sé que mas hacer para que mi esposo cambie; yo ya lo perdoné, le dije que no me importaba su infidelidad ,que lo intentáramos de nuevo, que lo amaba, que haría todo por salvar nuestro matrimonio. Yo lo atiendo, le hago su comida, le preparo su ropa…y el no cambia, sigue con esa otra mujer”. Entonces, la pregunta obligada fue: “¿Su esposo ya le pidió perdón?”. Ella me vio como preguntando ¿ y es que él debe pedirlo, no es que simplemente le debo perdonar?. Es mi intención con este articulo revisar el concepto del perdón en el matrimonio.
En Jeremías 31:34 la Biblia nos habla del verdadero perdón que Dios da a quien se arrepiente, dice: “ Porque perdonaré la maldad de ellos, dice Jehová, y no me acordaré más de su pecado” Ese es el verdadero concepto del perdón: perdonar y olvidar; Sin embargo en Santiago 5: 16 se nos hace un planteamiento que es complementario : “ confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados”. En San Lucas 17: 3 se nos dice:”Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale”.Y en Colosenses 3:13 el apóstol va mas allá: “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdono, así también hacedlo vosotros.”
El acto del perdón tiene varias implicaciones: Por un lado, es el que comete el error , quien debe reconocer que ha fallado , arrepentirse y pedir a su pareja que lo perdone, y luego vendrá el proceso de reparación y restitución; y , por el otro lado , el que ha sido dañado, que es la persona que está sufriendo, tanto por la traición, como por el dolor que implica saber que se ha roto la confianza, la cercanía, el contacto afectivo entre ambos .Para esta persona se plantea la opción de perdonar, al escuchar a su conyugue que ,arrepentido de la acción, pide una segunda oportunidad. Yo siempre he sostenido que la persona que es infiel, es la que tiene la opción de ser fiel; y lo mismo, la opción de perdonar es del ofendido. El perdón es algo voluntario, no algo impuesto. “De la manera que Cristo os perdono, así también hacedlo vosotros”.
En el momento que el miembro de la pareja ofendida decide perdonar, se abre una gran oportunidad de salvar la relación. Claro está que es necesario un análisis objetivo y franco de los factores que llevaron a la crisis para que esto no vuelva a suceder. Lo que ha pasado en muchas parejas es que no ha habido un verdadero perdón; el que cometió la ofensa no se ha arrepentido realmente y el que se siente ofendido “perdona pero no olvida”, y esto no ayuda realmente a sanar esa herida. El perdonar debe ser producto de la decisión de querer que el matrimonio o la relación continúe y es lógico que se dejara el espacio para que el otro demuestre que realmente quiere continuar . Por eso, no se debe estar recordando a cada rato lo que pasó; antes bien, deben de tomar más tiempo como pareja, compartir actividades en común, dialogar mas y hacerle sentir al otro que me importa , que quiero luchar para recuperar la confianza . Hay esposas que no son “histéricas” sino que “históricas” y reviven a cada momento el episodio de infidelidad; lo mismo sucede en el caso contrario, y esto lo único que hace es estar abriendo la herida cada dia.
Recuperar la confianza es un proceso. Cada día, la pareja debe hacerse el propósito que la relación irá mejor, que el amor esta renovándose y que la relación puede ser mejor que antes. Perdonar pues, es el antídoto para la frustración, el resentimiento y los deseos de revancha. Cuándo el apóstol Santiago nos manda a perdonar al otro sus ofensas, es un mandato que viene de parte de Dios. Si no hay perdón verdadero, esa relación matrimonial no podrá sobrevivir o será un verdadero infierno de por vida. He visto muchos matrimonios restaurarse después de una crisis por infidelidad, pero también he sido testigo de muchos matrimonios que terminaron en divorcio porque no hubo un arrepentimiento real y las conductas de infidelidad se volvieron reincidentes y cíclicas.
Que Dios ayude a cada pareja que lea este escrito a prevenir una crisis por involucrarse con otra persona en una relación sentimental o simplemente una aventura sexual. Renovemos a diario nuestro votos de amor y fidelidad, dediquemos tiempo de calidad a nuestra pareja y evitemos la amistad muy cercana con amigos del sexo opuesto. Pongamos siempre nuestra relación en las manos de Dios para ser liberados de la tentación y del pecado sexual en todas sus formas. Y si usted ha caído en una acción de infidelidad, recuerde: siempre puede haber una segunda oportunidad.
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Comité Nacional Misionero de Santidad, CONAMIS.
A todos los jóvenes de Iglesias de Santidad de Tegucigalpa, se les convoca a nuestro primer Culto Unido del año; nos reuniremos en la Iglesia de Santidad "Restauración" de la Colonia Kennedy, este sábado 26 de Febrero a las 3:00pm.

















