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Creemos que el pecado es inherente al ser humano. Heredamos esta naturaleza caída por la desobediencia de nuestros primeros padres Adán y Eva y como consecuencia entró la muerte la cual, al igual que el pecado, pasó a todos los seres humanos. A este principio llamamos “depravación total” .
Génesis 3:1-24. Éxodo 20:1-17. Salmos 51:1-19. Isaías 14:12-14. Ezequiel 28:12-19. Romanos 3:23; 5:12-19; 6:23. I Juan 3:4. Apocalipsis 12:7-10.
El pecado como naturaleza heredada
A este tipo de pecado le llamamos innato u original. Nacemos con inclinación al mal. Esta expresión del pecado es un principio del cual no somos culpables en el sentido individual. El niño que nace en esta condición no es culpable del mismo hasta que llega a la edad de discernimiento y conscientemente comienza a cometer actos pecaminosos. El pecado innato no es perdonado, sino que Dios lo limpia en el proceso de salvación.
Salmos 51:5. Isaías 6:7. Marcos 10:14. Juan 15:3. I Corintios 15:22. I Juan 1:7,9.
El pecado como acto de voluntad
Es el pecado que cometemos cuando actuamos contra la voluntad de Dios ante una ley conocida. Es el fruto consciente de nuestra naturaleza pecaminosa. En la Biblia generalmente se conoce en plural como “los pecados”. Pecado, en este sentido es la transgresión a la ley de Dios revelada en Su Palabra. Los pecados como hechos de nuestra voluntad humana causan culpabilidad. La culpa por el pecado como transgresión es perdonada por Dios por medio de la fe.
Mateo 9:2-6. Marcos 2:5,7; 4:12. Lucas 24:46. Romanos 3:20-25; 4:7. I Corintios 15:3.
I Juan 1:7,9; 3:4.
El pecado social
Esta expresión del pecado se da dentro y fuera de la iglesia. Algunas veces es cometido en forma personal, pero a menudo son pecados de la colectividad. Algunos lo llaman el pecado estructural, puesto que existe en el sistema de vida de las sociedades. Es el tipo de pecado en el cual todos, de alguna manera participamos de forma consciente o inconsciente y a menudo lo cometemos por omisión (evadir la justicia, lograr decisiones legales no necesariamente justas, pagar bajos salarios, no asistir al necesitado, realizar pagos indebidos, etc,). De este tipo de pecado somos culpables cuando tenemos el poder personal o colectivo para evitarlo.
Génesis 3; 6:5. Job 15:14-16. Salmos 51:5. Isaías 5:8-24. Amós 2:6; 8:6. Santiago 4:4,17.
I de Juan 3:4.






























